Los resultados de un metanálisis revelan que los trastornos del sueño pueden aumentar el riesgo de sufrir demencia. El estudio sugiere que el tratamiento de dichos trastornos puede ser clave para la prevención precoz de la demencia por cualquier causa, incluidas la enfermedad de Alzheimer (EA) y la demencia vascular.

Más de 35 millones de personas en todo el mundo sufren demencia, una enfermedad que se caracteriza por el progresivo deterioro cognitivo y funcional. Se calcula que el aumento de la esperanza de vida duplicará cada 20 años esa cifra, hasta llegar a los 81,1 millones de afectados en el año 2040. Pese a ello, actualmente no existen tratamientos eficaces que permitan su cura o impidan su aparición.

Los trastornos del sueño y la demencia son dos problemas de salud habituales en los adultos de edad avanzada que se sospechan relacionados. En un artículo publicado en Sleep medicine reviews, se ha analizado el papel de los distintos trastornos del sueño en la incidencia de diversos tipos de demencia.

El estudio tuvo como objetivo evaluar el componente predictivo de los trastornos del sueño de todo tipo (insomnio, alteraciones respiratorias durante el sueño, somnolencia diurna excesiva, trastorno del movimiento en el sueño, trastornos del ritmo circadiano del sueño y otros problemas inespecíficos, etc.) sobre la incidencia de la demencia por cualquier causa, la enfermedad de Alzheimer y la demencia vascular de cualquier tipo.

Con búsquedas en las bases de datos MEDLINE, EMBASE, ISI Web of Science y PsycINFO, los autores recabaron los estudios longitudinales publicados hasta el 28 de octubre de 2016, obteniendo hasta 12.926 artículos. De todos ellos, fueron aptos 18, que sumaban hasta 246.786 participantes, de los cuales presentaron demencia 25.847 al cabo de una media de 9,49 años.

El metanálisis mostró que las personas con trastornos del sueño presentaban mayor riesgo de demencia por cualquier causa, alzhéimer y demencia vascular que aquellas que gozaban de un sueño de buena calidad. El análisis de los subgrupos reveló que el insomnio aumentaba el riesgo de alzhéimer pero no el de demencia vascular ni el de demencia por cualquier causa. Por otro lado, la presencia de alteraciones respiratorias durante el sueño se asoció con una mayor incidencia de todos los tipos de demencia (demencia por todas las causas, alzhéimer y demencia vascular), por lo que fueron consideradas un factor de riesgo para la demencia.

Puesto que los trastornos del sueño se registraron mediante autoevaluaciones de los participantes y no se tuvieron en cuenta posibles factores de confusión, estos resultados deberían ser validados con nuevos estudios prospectivos y experimentales. Aun así, los autores apuntan a que los trastornos del sueño podrían predecir el riesgo de padecer demencia y facilitarían la identificación de las personas propensas con el fin de mejorar la prevención precoz.

 

Shi L, et al. Sleep disturbances increase the risk of dementia: A systematic review and meta-analysis. Sleep Med Rev. 2017 Jul 6. pii: S1087-0792(17)30011-4. DOI: 10.1016/j.smrv.2017.06.010