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Hemos iniciado un convenio de colaboración con Dexeus Mujer para realizar un estudio sobre el diagnóstico y tratamiento de los problemas de sueño en mujeres con menopausia tratadas con terapia hormonal sustitutiva y en mujeres con cáncer de mama tratadas con inhibidores de la aromatasa.

El sueño es un componente esencial de la salud y el bienestar. Tiene un impacto significativo en el desarrollo físico, la regulación emocional, el rendimiento cognitivo y la calidad de vida. Diferentes estudios demuestran la relación entre un sueño deficiente o los trastornos del sueño y varias enfermedades complejas. El sueño y sus alteraciones en la mujer han ido ganando la atención de los investigadores en estos últimos años debido a un mayor conocimiento del impacto de una variable biológica como lo es el genero sobre la patología. El sueño sufre cambios a lo largo de las diferentes etapas de la vida de la mujer, como en la pubertad, el embarazo o la menopausia.
Durante la menopausia se produce un declive de estrógenos y progestágenos, hormonas que influyen sobre el sueño. Desde su comienzo pueden aparecer síntomas fisiológicos y psicológicos como los sofocos, los cambios de estado de ánimo y los problemas en el sueño. Los síntomas varían entre las mujeres en frecuencia, severidad y duración pudiendo persistir después de la menopausia en algunas de ellas. Los principales problemas de sueño que presentan las mujeres relacionados con la menopausia son el insomnio (1,2) y los trastornos respiratorios durante el sueño (2,3,4). En cuanto al insomnio, las dificultades en el mantenimiento del sueño son el síntoma principal (2) y es frecuentemente asociado a la presencia de sofocos. Deben tenerse en cuenta factores clásicos en el insomnio como la tendencia a la rumiación, la ansiedad o la hiperexcitabilidad (1,2,5). Los trastornos respiratorios durante el sueño (apneas,hipoapneas o ronquidos) se han relacionado con el descenso de hormonas, con incremento de peso y con la edad (6-8).
Por otro lado, las mujeres que sufren o han sufrido cáncer de mama son especialmente vulnerables a las alteraciones del sueño, presentando una prevalencia mayor que en otros tipos de cáncer y que la población general (9,10). Estos problemas aparecen o empeoran tras el diagnóstico o durante el tratamiento del cáncer de mama (11-13) y pueden mantenerse una vez superada la enfermedad. La mayor queja de estas pacientes es la reducción de la calidad y cantidad de sueño, con problemas para iniciar y mantener el sueño (11-13). Esto se ha asociado a la presencia de fatiga y dolor (14), y en mujeres que además sufren una menopausia precoz pueden verse agravados por los cambios hormonales. Las mujeres en tratamiento hormonal por cáncer de mama pueden tener problemas de sueño asociados a la aparición de sofocos durante la noche (15). Una mala calidad de sueño puede tener una influencia sobre la adherencia al tratamiento. En concreto, se asociado una mayor interrupción del tratamiento con inhibidores de la aromatasa, administrado comúnmente a las pacientes de cáncer de mama, en aquellas que ya presentaban problemas de sueño antes de iniciarlo (16). Omitir los problemas de sueño o diagnosticarlos incorrectamente, podría suponer su cronificación. Las alteraciones de sueño tienen consecuencias físicas y psicológicas negativas para las mujeres (2,13) y podrían jugar un papel en el aumento de riesgo de sufrir depresión y problemas cardiovasculares. Estos problemas de sueño afectan de manera notable la funcionalidad de estas pacientes durante el día y su calidad de vida (2,13).
Un correcto diagnóstico es clave para realizar un buen tratamiento de las diferentes alteraciones del sueño que pueden aparecer en las mujeres con menopausia y en aquellas que sufren cáncer de mama. Detectar la presencia de patología del sueño,estudiar los trastornos y realizar las pruebas complementarias adecuadas permitiría un plan terapéutico certero. El tratamiento de los trastornos de sueño ha sido descrito como una de las maneras de mejorar la calidad de vida y la salud de ambos grupos de pacientes (6,17,18).

BIBLIOGRAFÍA
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