Cuando vamos a dormir normalmente nos colocamos en nuestra posición favorita sin pensar mucho en ella, a veces sin incluso darnos cuenta pero, ¿podría ser una postura mejor que otra a la hora de conseguir un sueño saludable?

 

Elegir la posición

Para las personas jóvenes y sanas, la posición del sueño es seguramente menos relevante, pero a medida que envejecemos y tenemos más problemas médicos, la posición del sueño empieza a ganar relevancia e influye en mayor medida en nuestro descansar.
Para escoger la postura adecuada deberíamos tener en cuenta los siguientes factores:

  • Dolor de espalda y cuello: Dormir boca arriba a veces puede empeorar el dolor de las personas que sufren del cuello. Por otro lado, aquellas personas con dolor lumbar puede que se sientan más aliviadas durmiendo de espalda e incluso añadiendo una almohada para levantar ligeramente las piernas para reducir la tensión. Para aquellas personas que sufren dolencias en la columna vertebral, el mejor consejo es experimentar distintas posiciones y almohadas hasta encontrar la comodidad en cada caso concreto.
  • Ronquido y apnea del sueño: La apnea obstructiva del sueño hace que las vías respiratorias colapsen durante el sueño, lo que provoca pausas en la respiración. A menudo esta patología va de la mano con el ronquido. Colocarse de lado o apoyando el estómago puede ayudar a las vías respiratorias a permanecer abiertas para reducir los ronquidos y aliviar la apnea en casos más leves.
  • Reflujo y ardor de estómago: Las personas con acidez (como las mujeres embarazadas) o que sufren de reflujo gastroesofágico suelen mejorar su situación al dormir hacia el lado izquierdo.

Si no estamos condicionados por estos factores, podemos escoger nuestra posición teniendo en cuenta nuestra comodidad, observando con qué posición nos levantamos más descansados. Sin embargo la postura a la hora de dormir no es la única cosa a considerar para conseguir una noche de sueño cómodo y saludable.

Los especialistas recomiendan reemplazar los colchones y almohadas viejos. En cuanto a la elección de colchón blando o duro, se trata principalmente de una cuestión de preferencia, pero siempre asegurando el apoyo correcto de la columna.

Además, hay otros factores importantes para optimizar nuestro dormitorio y conseguir un sueño saludable:

  • Sábanas limpias: Se recomienda lavar las sábanas con frecuencia y aspirar el colchón para eliminar el polvo, que puede causar alergias y perjudicar nuestro sueño.
  • Cerrar las persianas: Mantener la habitación oscura durante la noche es indicado para favorecer el sueño, pero del mismo modo también se aconseja abrir las cortinas o persianas por la mañana para restablecer nuestro reloj interno.
  • Ubicación de la cama: Se recomienda colocar la cama de manera que no esté frente a distracciones como un escritorio apilado con trabajo o una luz parpadeante.