Una calidad del sueño óptima es importante para el aprendizaje, la atención y la memoria. Por ello, cualquier alteración de la misma puede perturbar dichos procesos, especialmente en los niños con trastornos del desarrollo neurológico, y empeorar los problemas de comportamiento que son propios de tales trastornos.

En muchos casos, el escaso conocimiento de los padres acerca de los problemas del sueño que pueden afectar al niño impide su reconocimiento y la advertencia oportuna al pediatra o al especialista, situación que conduce a errores de diagnóstico, tratamientos inadecuados o a que, simplemente, pasen desapercibidos. No es para menos: a los 3 problemas básicos del sueño (insomnio, hipersomnolencia y parasomnias) hay que sumar los más de 80 trastornos descritos, como la apnea obstructiva. El tratamiento y el posterior pronóstico dependerán del tipo de trastorno que se diagnostique, más que del problema de sueño en sí.

Una revisión sobre los aspectos básicos de los trastornos del sueño en los niños con síndrome de Down que ha sido publicada en Developmental Medicine & Child Neurology, establece algunas diferencias con los trastornos que pueden padecer otros pacientes sin este síndrome, además de la mayor prevalencia.

Tales diferencias, que pueden acentuarse por factores como el comportamiento (falta de una rutina o de hábitos de sueño, etc.), la edad, factores médicos, psicológicos y farmacológicos, además de por las comorbilidades propias del síndrome de Down, radican en aspectos como:

  • La frecuencia relativa del trastorno
  • Las manifestaciones clínicas
  • La severidad del trastorno
  • La persistencia del problema si no es tratado

Comorbilidades, sueño y medicación

Numerosos problemas médicos, tanto físicos como psíquicos, que están asociados con el síndrome de Down pueden alterar la calidad del sueño, un hecho que a su vez está relacionado con numerosas patologías: problemas cardiorrespiratorios, enfermedades de la tiroides, obesidad, ansiedad, etc. Uno de los trastornos más comunes en estos pacientes, la apnea obstructiva, deteriora la calidad del sueño con su «fragmentación» y puede desencadenar problemas como sonambulismo, pesadillas o despertares confusos. Asimismo, algunos medicamentos se han asociado de un modo u otro con trastornos del sueño: psicotrópicos como las benzodiazepinas, fármacos para el TDAH o antiepilépticos como la carbamazepina o el valproato, entre otros.

Revisiones periódicas y tratamiento

La evaluación periódica de los trastornos del sueño y de sus causas en los niños con síndrome de Down es básica para evitar su agravamiento con el crecimiento. El correcto diagnóstico requiere en muchos casos el estudio detallado de los antecedentes clínicos del paciente, de su ciclo de sueño-vigilia y de las prácticas habituales en su hogar, además de considerar las comorbilidades físicas o psíquicas y los efectos de la medicación que tome, sin olvidar los factores que podrían causarlo en cualquier otro niño sin síndrome de Down. Por ello, en estos casos, y de acuerdo con las recomendaciones del Royal College of Paediatrics and Child Health, es preciso acudir con regularidad al especialista en medicina del sueño, especialmente durante los primeros cinco años de vida.

Algunos aspectos del tratamiento de los trastornos del sueño incluyen desde la educación de los padres en los buenos hábitos de sueño y el tratamiento farmacológico, hasta la adenoamigdalectomía, el tratamiento con presión positiva continua de las vías respiratorias (CPAP), la cronoterapia y el adelgazamiento. En cualquier caso, la anamnesis exhaustiva es primordial para determinar el origen del trastorno del sueño en el niño con síndrome de Down y escoger el tratamiento adecuado. Atender los problemas descritos redundará en la salud del paciente y asegurará su correcto desarrollo.

 

Stores G, Stores R. Sleep disorders and their clinical significance in children with Down syndrome. Dev Med Child Neurol. 2013 Feb;55(2):126-30. doi: 10.1111/j.1469-8749.2012.04422.x. Epub 2012 Sep 3.